¿Pensando en convertirte al judaísmo? 

Cinco reflexiones desde mi experiencia personal

Recuerdo como si fuera ayer aquel momento en el que sentí una profunda conexión con algo más grande que yo. Una llamada que resonó en lo más profundo de mi ser y me llevó por un camino que jamás imaginé recorrer. Hoy, viviendo en Jerusalén, soy judía ortodoxa y  quiero compartir contigo mi experiencia y ofrecerte algunas reflexiones que te ayudarán en este emocionante viaje hacia el judaísmo.

​​Mi vida cambió radicalmente tras un viaje a Israel. Fue aquí, en la Tierra Prometida, donde encontré una conexión profunda con el judaísmo que nunca antes había imaginado. Durante mucho tiempo, luché internamente por encontrar mi lugar en el mundo. Sentía una llamada irresistible hacia algo más grande que yo, algo que me diera un sentido verdadero a la vida. Al descubrir los valores universales y atemporales del judaísmo, supe que había encontrado mi hogar espiritual.

La idea de conectar con el Creador y de iluminar el mundo con actos de bondad y justicia resonó profundamente en mi alma. Ser judía me llena de alegría y me desafía a vivir cada día con propósito y fe. 

El judaísmo tradicionalmente ha tenido una postura cautelosa respecto al proselitismo. El proceso de conversión, conocido como 'giur', requiere un estudio intensivo de la Torá y una decisión personal irrevocable. No es un camino fácil, pero puede ser profundamente gratificante para aquellos que sienten una verdadera vocación.

A diferencia de otras religiones, el judaísmo no busca activamente conversos. Sin embargo, si sientes una conexión profunda con nuestra tradición y deseas explorar esta posibilidad, estoy aquí para compartir mi experiencia y ofrecerte algunas reflexiones.

Si estás leyendo esto, probablemente es porque sientes esa misma chispa, esa inquietud que te impulsa a explorar tu espiritualidad y a encontrar tu verdadero lugar en el mundo. ¡Bienvenido! Este camino es personal y único para cada uno, pero puedo asegurarte que vale la pena cada paso.

Hoy quiero regalarte cinco reflexiones que me parecen relevantes si estás pensando convertirte al judaísmo:

1. Un Viaje de Autodescubrimiento:

Convertirse al judaísmo es como emprender un viaje interior hacia las raíces de tu alma. Es un proceso profundo y transformador que te llevará a cuestionar tus creencias, valores y hábitos más arraigados. Prepárate para un camino de introspección, donde te enfrentarás a tus miedos y descubrirás fortalezas que desconocías. Es como deshojar una cebolla, capa por capa, hasta llegar a tu esencia más pura. Este viaje te permitirá conocerte mejor y establecer una conexión más profunda contigo mismo.

Cuando comencé a estudiar judaísmo, me di cuenta de que muchas de las enseñanzas resonaban profundamente conmigo. La idea de que cada persona tiene una chispa divina en su interior me inspiró a buscar mi propio propósito en la vida. A través del estudio, de arriesgarme a probar áreas diferentes a las que me había dedicado siempre, y claro a través de esa conexión conmigo misma,  descubrí que mi verdadera pasión era ayudar a los demás, y el judaísmo me proporcionó las herramientas y la comunidad para hacerlo realidad.

2. Un Mundo de Posibilidades:

Al unirte al pueblo judío, te abrirás las puertas a un universo de tradiciones, costumbres y conocimientos milenarios. Imagina sumergirte en la rica historia de un pueblo que ha perseverado a través de los siglos, aprendiendo de sus sabios y participando en rituales que han sido transmitidos de generación en generación. El judaísmo te ofrece un marco para darle sentido a la vida, un conjunto de herramientas para cultivar la espiritualidad y una comunidad de apoyo para acompañarte en este camino.

El judaísmo te abre las puertas a un universo de conocimiento y experiencias enriquecedoras. Desde la celebración de las festividades hasta la participación en rituales ancestrales, cada aspecto de la vida judía te ofrece la oportunidad de conectar con una tradición milenaria y de encontrar un sentido más profundo a la existencia.

La primera vez que celebré el Shabat, sentí una paz y una conexión con algo más grande que yo que nunca antes había experimentado. El ritual de encender las velas, compartir una comida en familia y recitar las bendiciones me permitió desconectar del mundo y centrarme en lo que realmente importa.

Es una invitación a que tengas una perspectiva amplia de la vida, pues hay un universo de posibilidades que te aseguro que no es posible siquiera imaginar cuando estás en el inicio. 

3. Pertenecer y Ser Diferente:

Ser judío es como formar parte de una gran familia extendida, con una historia compartida y un destino común. Sin embargo, cada judío es único, con su propia perspectiva y experiencias. Al convertirte, te unirás a un pueblo diverso y multicultural, donde serás valorado por tu individualidad. Aprenderás a celebrar tus diferencias y a encontrar puntos en común con personas de todas las partes del mundo.

Al unirme a una sinagoga, conocí a personas de todos los orígenes y con una amplia gama de experiencias. A pesar de nuestras diferencias, nos unía nuestra fe y nuestro compromiso con los valores judíos. Descubrí que mi historia personal enriquecía la comunidad y que, a su vez, la comunidad me enriquecía a mí.

Sin embargo tengo que decirte, algunas veces ser diferente podría resultar incómodo. Pero no por eso es menos valioso. 

4. Un Compromiso de por Vida:

La conversión es solo el comienzo de un viaje espiritual que durará toda la vida. El judaísmo es una religión práctica, que se vive día a día a través de las mitzvot (mandamientos). Estudiar la Torá, observar las leyes dietéticas, celebrar las festividades y participar en la vida de la comunidad son solo algunas de las formas de fortalecer tu conexión con Dios y con el pueblo judío. Este compromiso te brindará un sentido de propósito y te permitirá crecer en sabiduría y espiritualidad.

Al principio, me costaba mantener una práctica regular de estudio de la Torá. Sin embargo, con el tiempo, me di cuenta de que el estudio era una fuente inagotable de sabiduría, por eso hago todo lo posible por estar estudiando permanentemente, al menos unos minutos por día. Cada vez que abro un libro de la Torá, encuentro nuevas perspectivas y una mayor comprensión de mí mismo y del mundo que me rodea.

Por algo somos llamados “el pueblo del libro”. Nunca paras de estudiar.

5. Escucha tu Corazón:

Convertirse al judaísmo es una decisión personal y profundamente significativa. Antes de tomar este paso, es importante que reflexiones sobre tus motivos y que te asegures de que este es el camino correcto para ti. Habla con rabinos, conversa con judíos y busca la guía espiritual que necesites. Escucha tu corazón y confía en tu intuición.

Antes de tomar la decisión de convertirme, pasé mucho tiempo meditando y hablando con rabinos y otros judíos. Al final, supe en mi interior que el judaísmo era el camino que debía seguir. Fue una decisión basada en una profunda conexión espiritual y un deseo de vivir una vida más significativa.

Siempre estás a tiempo de desistir, especialmente si no estás seguro de querer vivir con la enorme responsabilidad cada día de tu vida. 

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